Los backlinks siguen formando parte de una estrategia SEO, pero conseguir enlaces hacia un sitio web no debería convertirse en una carrera por acumular la mayor cantidad posible. Durante años, una de las ideas más repetidas en posicionamiento web fue que cuantos más enlaces recibiera una página, mejores posibilidades tendría de aparecer en Google. Esa interpretación llevó a la creación de enormes cantidades de enlaces artificiales: directorios automatizados, comentarios en blogs, redes privadas de sitios, intercambios masivos y otras técnicas diseñadas principalmente para manipular los resultados de búsqueda.
Elegir un dominio es una de esas decisiones que parecen sencillas cuando se inicia un proyecto web, pero que pueden adquirir una enorme importancia con el paso de los años. El diseño de una página puede cambiar, el contenido puede renovarse y hasta la estrategia comercial puede evolucionar, pero el dominio suele acompañar al negocio durante toda su trayectoria digital. Durante mucho tiempo, la conversación alrededor de los dominios y el SEO estuvo dominada por una pregunta muy concreta: ¿conviene incluir la palabra clave principal dentro del dominio?
Durante años, las señales sociales han sido uno de los temas más debatidos dentro del SEO. ¿Los likes, comentarios, compartidos y seguidores ayudan directamente a posicionar una página en Google? La respuesta corta es no. Sin embargo, reducir la relación entre redes sociales y posicionamiento orgánico a esa pregunta sería quedarse con una visión demasiado limitada

